Emprendedores y Felices

Descubrir juntos los secretos, errores y triunfos de emprendedores de éxito

Emprendedores y Felices

MADAM C. J. WALKER

Madam C. J. Walker, de quien quizás se ha oído poco en España, dejó huella en su época, no sólo por convertirse en la primera mujer millonaria negra, o por haber cambiado la vida de miles de personas, sino también por su pasado. Sus padres fueron esclavos en una plantación americana en el siglo XIX. Sarah Breedlove (quien más tarde pasará a ser Madam C. J. Walker) viene muy lejos, de muy muy lejos.

Su juventud y el nacimiento de Lelia

Sarah Breedlove (quien más tarde se conocerá como Madam C. J. Walker) con 7 años se queda huérfana. Por este motivo se va a vivir con su hermana mayor y su esposo.

A los 14 años, se casa con Moses McWilliams con quien tendrá una hija a la que llamarán Lelia en 1885. Sara tiene 17 años.

En 1888, a la edad de 20 años, Sara se queda viuda.

Lelia

«No existe un camino sembrado de flores hacia el éxito, y si lo hay, yo no lo he encontrado. Si he logrado algo en mi vida es porque he estado dispuesta a trabajar duro.»

Madam C. J. Walker

La principal preocupación de Sarah es su hija. Ella aún no lo sabe pero Lelia será el corazón del imperio Madam C. J. Walker puesto que Sarah tiene una única idea en la cabeza: mejorar su calidad de vida, pero sobre todo, la de Lelia.

San Luis y la revelación

Sara se va a vivir a San Luis (Misuri) donde se reúne con sus tres hermanos mayores. Sus hermanos son barberos y si bien no son gente rica, tienen una cierta posición social.

Sarah trabaja lavando ropa. Más tarde se ganará la vida como cocinera.

A partir de 1889 y en adelante colabora con la parroquia. Sarah consigue enviar a su hija a la escuela gracias a la ayuda del orfelinato St. Louis Colored Orphans Home.

Un día, cuando se dispone a lavar una montaña de ropa, se pregunta qué será de su hija el día que su espalda no le permita lavar más. Ese fue su punto de partida.

A partir de ese momento, y durante más de diez años, se pregunta cómo va a conseguirlo: ha encontrado una motivación. Durante todo este tiempo, se dedica a su trabajo y a la parroquia.

Su sueño es el origen de una lucha interior: su sueño de una mejor vida va en contracorriente. Por una parte, Sarah es para sus vecinos una mujer trabajadora más, por otra, Sarah es una mujer cuyos sueños van más allá de la imaginación.

Un error y algunas buenas decisiones

Uno de los grandes errores que comete Sarah en su vida personal es casarse con Davis Robinson. Este hombre, con pocas ambiciones, bebedor y en ocasiones violento con ella, no es el apoyo que ella esperaba.

A ello se añade el hecho de que mientras estuvo en San Luis, vivió en algunos barrios peligrosos contaminados por el alcoholismo, las peleas y los asesinatos.

Con la excepción de Owen, quien desapareció, Sarah pierde a sus tres hermanos de San Luis en pocos años. Esto la deja en una situación muy difícil pues se queda desprotegida.

Finalmente se separa de Davis y empieza una relación con Charles Joseph Walker. Este último es muy distinto a Davis: es trabajador y tiene ambiciones. Sarah cree que a su lado puede hacer algo grande en la vida. Es una cualidad que admiran el uno del otro.

C. J. Walker vende espacios publicitarios en periódicos. Este hecho cobrará importancia en la estrategia comercial de Sarah, dentro de poco, Madam C. J. Walker.

Durante todo este tiempo, Sarah se rodea de nuevas amistades. Jessie Batts Robinson, mujer de un nivel cultural distinto, la anima a seguir adelante y les abre a Sarah y a Lelia las puertas de su casa.

Sarah retoma los estudios durante la noche para recibir la educación que nunca tuvo.

Además, Sarah participa en proyectos comunitarios con su amiga Jessie a través de la St. Paul’s Mite Missionary Society. Desarrolla conocimientos sociales y gana confianza.

Durante este periodo, se enfrenta a un problema que consigue resolver, una solución que marcará su vida. Tiene una pérdida de pelo grave. Tras no encontrar ninguna solución en las recetas de la época, ella misma inventa su propia receta para hacer que el pelo vuelva a crecer, y que le fue revelada mientras dormía, cuenta ella.

De hecho, este producto ya existe. Al convertirse en una agente de ventas de Annie Turnbo Malone, la verdadera aventura como emprendedora empieza.

Es necesario dejar San Luis

Sarah Breedlove entiende que: TRABAJO, CONTACTOS, BUENA PRESENTACIÓN (de ahí su obsesión por un cabello bonito) Y EDUCACIÓN son los 4 pilares del éxito. Es consciente de que todo ello es necesario pues no ha recibido una educación formal.

Pero eso no es todo, San Luis se le queda pequeño.

El 20 de julio de 1905, Sarah llega a Denver con tan solo 1,50 dólares en el bolsillo. Sin embargo, esta mujer con casi 40 años está convencida de que va a hacer fortuna con su producto.

En unos pocos meses, en noviembre o diciembre cuando C. J. se reúne con ella en Denver, Sarah ya conoce bien su comunidad. Rápidamente, C. J. y Sarah se relacionan con las congregaciones o asociaciones más populares de negros.

Madam C. J. Walker: la unión hace la fuerza

A partir de su matrimonio con Charles Joseph Walker, deja de ser Sarah Breedlove para pasar a ser Madam C. J. Walker. Ella misma escoge presentarse como tal por una cuestión de imagen. Madam, que viene del francés ‘Madame’ es un indicador de calidad, de confianza para la presentación de sus productos.

La pareja contrae matrimonio el 4 de enero de 1906.

El producto para el cabello tiene un gran éxito pues Madam C. J. Walker entiende que la apariencia exterior, en especial el pelo, es muy importante para las mujeres. El producto que las mujeres negras suelen emplear es desastroso.

El equipo que forman Sarah y C. J. funciona porque se ayudan mutuamente. En mayo de 1906, C. J. organiza un concurso de belleza para promocionar los productos de su mujer.

El sistema Walker

Su sistema de ventas inicial: el puerta a puerta y la publicidad

Madam C. J. Walker invierte mucho en publicidad en los periódicos. Se dice de ella que gasta más en publicidad que en pan y mantequilla.

A eso se añade la buena presencia que transmite en sus visitas de puerta a puerta. Es persuasiva pues muestra que realmente desea ayudar a las mujeres que sufren pérdida de cabello.

La perfección viene después

Me doy cuenta de que Sarah Walker no espera a que todo sea perfecto para lanzarse. Entre más hace, más se perfecciona.

Al mismo tiempo que su marido organiza eventos que la comunidad de Denver anhelaba, Sarah mejora su imagen.

La propaganda, o como lo llamamos hoy en día, marketing, que le proporciona su marido con el Decoration Day en 1906 impulsa el negocio de Sarah. Es así como empieza a recibir invitaciones para hacer demostraciones puesto que ella ha impactado a la gente con su producto.

Entre más viaja, más gana

Sarah cierra su boutique de Denver para ir más hacia el norte, donde sus viajes le permiten comprender que puede prosperar aún más.

A pesar de las recomendaciones de sus amigos quienes le dicen que no podrá cubrir todos los gastos del vieje, Sarah se empeña en hacerlo, y lo consigue. Tal es así que en 1907 Sarah triplica su salario (gana 3652 dólares) respecto al año pasado (en esta época, el salario de una mujer difícilmente sobrepasa los 300 dólares al año, y un obrero apenas gana 720 dólares).

Su fórmula para el tratamiento del cabello es una de las claves de su éxito, pero no es la única: Sarah es una líder nata con un fuerte poder de persuasión y tiene muy claro la necesidad que tienen las mujeres de ser bellas y financieramente independientes.

Entre 1906 y 1908 su empresa está por todo el país. Todas las visitas a ciudades que Madam Walker hace están organizadas en seis etapas:

1. Visita las ciudades donde la población negra está más concentrada.

2. Se dirige a la parroquia o a la iglesia metodista o a ambas.

3. Escoge el mejor alojamiento posible.

4. Las demostraciones las realiza en la parroquia o en la iglesia.

5. Forma a agentes del sitio para que trabajen a nivel local.

6. Toma nota de los pedidos.

En 1913, Sarah visita Cuba, Costa Rica, Nicaragua, Jamaica y Panamá pues sabe que un número considerable de mujeres de origen africano de la zona del Caribe son clientes potenciales de su producto.

El éxito es tal que decide instalarse en un sitio fijo con la finalidad de gestionar su negocio.

Abrir una central y crear una red

Pittsburgh

Para empezar, Sarah escoge Pittsburgh. Ella emplea siempre el mismo método: establecer contactos que la apoyen.

Durante su estancia en Pittsburgh, con un ingreso de 6672 dólares en 1908, Sarah consigue duplicar su salario; al año siguiente, sus ingresos ascienden a 8782 dólares.

Su hija Lelia cada vez desempeña funciones más importantes en la sociedad Madam C. J. Walker. Lelia se hace cargo de la gestión de los pedidos lo que le permite a su madre retomar los viajes con el fin de expandir su red de agentes a todo lo largo de Estados Unidos.

A continuación, se plantea su siguiente objetivo a partir de 1910: encontrar la financiación para construir su propia fábrica de su producto milagroso.

Para ello, Sarah continúa extendiendo su red social y su influencia va en aumento. Esto se va notando en cada una de sus visitas a las distintas ciudades. Su capacidad para cautivar a la gente ha aumentado.

Indianápolis

Finalmente, Sarah funda la Madam C. J. Walker Manufacturing Company en Indianápolis compuesta por una central de ventas, una fábrica y una escuela de belleza. En 1911, Sarah figura como accionista única.

· Una central de ventas para distribuir sus productos por correspondencia.

· Una escuela de belleza donde ella forma a sus agentes.

· Una fábrica de sus productos. Para cuando fallece, su empresa fabrica unos 10 productos distintos.

· En seguida, crea un laboratorio para el desarrollo de nuevos productos.

Las agencias de belleza Madam C. J. Walker

Sarah organiza sus agencias de venta en clubes de belleza. El mensaje que transmite a las mujeres es que merecen ser bellas.

Todo esto les da a sus agentes todas las herramientas necesarias para vender mejor: productos para el tratamiento del cabello, un lugar de reunión, argumentos de venta y una imagen de la mujer bella.

Sarah no solamente crea y organiza los clubes de belleza sino también convenciones de los agentes Madam C. J. Walker.

El marketing

Sarah emplea el marketing a fondo: hace que la prensa hable de su producto, así como los clientes satisfechos, la gente influyente y sus demostraciones.

Otra de sus estrategias de marketing es la siguiente: propone tres meses de tratamiento gratis a toda persona que le trajera diez clientes nuevos.

En abril de 1910, aumenta su presupuesto publicitario a la par que sus ingresos que ascienden a 10 989 dólares.

Su equipo

Su hija Lelia es su principal apoyo no solo por su papel dentro de la empresa sino porque es un apoyo moral para su madre.

Sarah se rodea de dos abogados que la aconsejan, Freeman Briley Ranson y Robert Lee Brokenburt, y de una antigua maestra, Alice Kelly, para que la ayude en la dirección de su empresa, o como sería más adecuado llamarlo a partir de ahora: de su imperio.

Sarah ayuda a su comunidad

Crear empleos

Al igual que ocurre con la publicidad, Sarah empieza a entender que la filantropía aporta al empresario una notoriedad que fortalece su empresa. A su vez, el éxito empresarial le permite al emprendedor reforzar su lado filantrópico.

¿Cómo lo consiguió Madam C. J. Walker?

Crea empleos

Sarah Walker se preocupa por la situación precaria de varias familias. Es el motivo por el que da trabajo en su fábrica y oficinas a 36 personas que viven en las cercanías. También distribuye cestas de comida y pavos en Navidad.

Sarah es consciente de que esto no es suficiente.

Mejora la vida de sus agentes

Mejora su vida

Sarah permite que sus agentes se ganen bien la vida gracias a las comisiones. Muy por encima del salario medio, sus agentes ganan más que las maestras de escuela o que las enfermeras. Esto le permite crear una red fiel y eficaz.

Puesto que sus agentes reciben una formación, se les entrega un certificado de Madam C. J. Walker que garantiza una profesionalidad. Más en concreto, las estudiantes de Madam C. j. Walker aprenden a:

1. Saber presentarse, es decir, tanto física como profesionalmente.

2. Utilizar los productos de Madam Walker.

3. Vender productos a los clientes.

A su muerte, en 1919, tiene 20 000 agentes que venden y enseñan el tratamiento del cabello con sus productos.

La filantropía de Madam Walker

George Knox, YMCA. Madam C. J. Walker ayuda a esta asociación al participar en la colecta de fondos para la creación de un edificio el mismo año. Personalmente, hace su primera donación de 1000 dólares, lo que resulta increíble si recordamos que se trata de la hija de antiguos esclavos y que no fue escolarizada durante su infancia.

A continuación, su interés por las causas sociales la lleva finalmente a un nivel superior: la política. Sarah no quiere conformarse con hacer crecer su imperio. Su imperio es más bien el medio que tiene para defender ciertas causas.

Sarah se implica en la política, es uno de los motivos por los que se instala en Harlem.

Madam C. J. Walker organiza manifestaciones por los derechos de los negros para hacer visible y penalizar los linchamientos. También promueve la independencia financiera de las mujeres.

Como puedes ver, no se conforma con ser rica y seguir así. Su dinero no es un fin en sí sino más bien un medio que le permite a otras mujeres como ella mejorar su situación material que les llena de confianza y orgullo tanto en su trabajo como en su vida personal.

Los secretos de Madam C. J. Walker

«No te sientes a esperar que lleguen las oportunidades, ¡levántate y hazlo!»

Madam C. J. Walker

Madam Walker tiene una visión

Esta mujer hija de antiguos esclavos podría muy bien haberse conformado con lo que acababa de crear. Después de todo, se ganaba bien la vida.

Sin embargo, no se conforma con ello. Ella mira a lo grande.

¿Qué es lo que la empuja a buscar con tanta determinación una mejor vida? Su hija Lelia. Ella es su motivación.

Nunca renuncia

«La perseverancia es mi lema.»

Madam C. J. Walker

Madam Walker es una persona perseverante. A pesar de no haber sido invitada a la Conferencia de granjeros de 1912 por Booker T.Washington, se presenta.

Finalmente, consigue encontrarse con él y presentarse a ella misma, su negocio y sus productos.

La perseverancia de esta mujer le dio frutos. Ella sabía que sería bueno para su negocio, no se resigna a no haber sido invitada: ella fuerza su entrada.

Aprender, siempre aprender

Aprender, siempre aprender

Sarah se rodea de personas brillantes que no solo la ayudan a gestionar su negocio sino que al mismo tiempo, ella misma adquiere conocimientos.

De hecho, Sarah está formándose continuamente: busca las palabras en el diccionario, aprende historia, política. En resumen, absorbe todo lo que puede.

Ella no se siente en lo absoluto amenazada por estas personas brillantes que la rodean, al contrario, estas personas le permiten elevarse.

Sarah diversifica sus actividades

Su riqueza aumenta pero es consciente del peligro de poner todos los huevos en la misma cesta: Sarah empieza a diversificar sus inversiones. Invierte en el sector inmobiliario en diferentes ciudades de Estados Unidos como Nueva York, los Ángeles, Indianápolis, entre otras.

Sarah participa y ayuda a la comunidad

Su imperio empresarial crece al mismo tiempo que también lo hace su participación y ayuda hacia la comunidad.

Creo que en gran parte, su éxito radica en el hecho de que, a excepción de su ambición de riqueza y gloria, quiere aportar algo a la sociedad.

Los productos que Sarah vende, los empleos que ofrece con una mejora en las condiciones de vida, las donaciones así como su participación en las distintas demostraciones públicas, conferencias y asociaciones, demuestran lo que esta mujer quiere y puede hacer.

En resumen

Hay algo de Sarah que me impresiona: Madam C. J. Walker nunca abandona. Su perseverancia es increíble, si bien, ya puedes ir tomando nota de sus secretos.

Sarah tiene una visión de lo que quiere en la vida. A partir de ahí, su mente se dirige hacia todas las puertas abiertas. Ella no ve su situación personal como una fatalidad, simplemente como un hecho a tener en cuenta. Ella sabe que las oportunidades están ahí, sólo hay que tener los ojos bien abiertos.

Puerta abierta

Y para ti, emprendedor o futuro emprendedor, ¿qué puertas están abiertas para ti?

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