Emprendedores y Felices

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JOBS, DE LA CIMA AL OLVIDO

El itinerario de un hippy, primera parte. Hace tiempo que quiero hablar de Steve Jobs pues en mi opinión, se trata de una lectura obligatoria si estás en el mundo empresarial. Después de leer su biografía, The book of Steve Jobs de B. Schlender y R. Tetzeli, se pueden distinguir dos etapas en la carrera profesional de Steve Jobs: en la primera, pasa de la cima al olvido, y la segunda donde vuelve a conocer un segundo éxito fulgurante.

Al igual que Bill Gates, Steve Jobs no solo ha dejado huella en el mundo de la informática, sino que diría que ha dejado huella en el mundo. De hecho, el iPhone es el primer dispositivo en ofrecer un flujo instantáneo de información: de la redacción de prensa a nuestro bolsillo en cuestión de segundos; o sencillamente, podrías ser el simple testigo de algún evento y trasmitirlo al mundo en tres clics.

La revolución del concepto de ordenador personal (iPhone, tablet) ha impulsado todos los sectores de la economía y la política para redefinir su estrategia de marketing puesto desde el 29 de junio del 2007 (fecha en la que salió al mercado el primer iPhone), toda persona que disponga de un Smartphone tiene la posibilidad de ser actor y espectador de la información esté donde esté.

Ya no hay necesidad de estar delante de un ordenador en casa o en la oficina para estar al corriente sobre lo que pasa en la cuidad, al vecino o al otro lado del mundo. Las redes sociales se han beneficiado de este boom tecnológico y crecido por el número y la talla (a saber: Facebook, Tweeter, LinkedIn, Instagram, entre otros).

Sin embargo, el camino de Steve Jobs hacia la gloria ha estado sembrado de trampas. Hacia la primera mitad de la década de los noventa, Steve Jobs parecía haber desaparecido del sector, al menos públicamente.

El 21 de julio de 1991, el reencuentro Gates-Jobs en el domicilio de este último para la revista Fortune marcó la encrucijada de sus respectivas trayectorias: Gates en la cima de su gloria, imparable, y Jobs, estrella de la década de los 80, prácticamente en el olvido. En el momento de la publicación de aquel artículo, todo parecía indicar que la estrella de Jobs se había apagado.

Y sin embargo…

En resumidas cuentas, Steve Jobs tuvo un éxito enorme en dos periodos muy diferentes de su vida. En la primera etapa, tenemos un joven genio pero que no está preparado para el éxito, y en la segunda, un hombre mucho más sereno que propulsó Apple hacia las estrellas.

La creación de Apple

La sociedad Apple se creó en 1976. Steve (Jobs) y Woz (Steve Wozniak) son los fundadores/creadores ideológicos de la sociedad.

Sin embargo, es A. C. Markkula, «Mike», el «inversor angelical» de Apple, quien aporta los fondos necesarios (lo que lo convirtió en propietario de una tercera parte de la compañía) y, por consiguiente, le permitió a la nueva sociedad salir del garaje de los padres de Jobs.

El modelo Apple II y los Apple II sucesivos (en realidad, un modelo mejorado del Apple II) será el modelo de referencia de la sociedad durante más de quince años (1977-1993).

En 1984 apareció el Macintosh. En ese entonces, nada hace pensar que Jobs está a punto de conocer una larga travesía por el desierto que lo llevará de la cima al olvido.

Sin importar lo que se diga, es gracias a estos dos ordenadores (Apple II y Macintosh) que Apple y Steve Jobs tienen un éxito fulgurante.

El despegue de Apple

Steve Jobs solo tiene 20 años cuando crea la sociedad en 1976, y 22 años cuando Apple sale oficialmente.

Evidentemente, sin la ayuda de un genio de la ingeniería como Woz (Steve Wozniak) y de muchos otros, expertos hombres de negocios como «Mike» Markkula, Steve Jobs habría tenido muchas dificultades en crear Apple él solo.

Steve Jobs no es un genio de la informática, no en el sentido técnico. Es un visionario. El ve las posibilidades de los ordenadores y la belleza antes que todos, o casi todos.

Después del Apple II, como expliqué brevemente en un párrafo anterior, su segunda gran obra maestra es el Macintosh, destinado a reemplazar el Apple II (el cual, sin embargo, no se produjo hasta 1993). Este ordenador integra un elemento que, aunque ya existía desde 1963 sin jamás ser comercialmente explotado, facilitó la utilización de los ordenadores para los usuarios que se iniciaban en el uso del ordenador: el ratón.

La seguridad de Steve Jobs en sus creencias empujaron los límites de lo inimaginable en el mundo de la informática: Jobs quiere que el ordenador sea intuitivamente más sencillo de usar para todo tipo de usuario, sin formación en programación de informática, todos deben ser capaces de poder manipular un ordenador.

El problema para Jobs es doble: su obstinación y encontrar un entorno que comparta su visión.

Errores al elegir

Errores al elegir

Según los autores de The book of Steve Jobs, B. Schlender y R. Tetzeli (), Steve Jobs ciertamente ha inspirado una filosofía que aún se encuentra vigente en Apple y en todos los productos que ofrecen, sin embargo, Jobs va a cometer errores al elegir y errores de actitud hacia las personas que pagará muy caro.

Sus dos grandes defectos: querer lo imposible y gestionarlo todo

Uno de los grandes errores del cofundador de la compañía es que su visión a menudo encuentra un obstáculo que es la realidad a la que toda empresa debe enfrentarse: la necesidad de vender. Uno de los grandes inconvenientes de Jobs, aparentemente, es que sus proyectos (el proyecto Lisa, por ejemplo) consume demasiado tiempo antes de ver la luz del día debido a las exigencias de Jobs en cuanto a estética y la capacidad de los productos que desea fabricar.

Su segundo defecto es, según las palabras de los autores del libro, la microgestión. Steve Jobs no deja suficiente espacio a los ingenieros con los que trabaja. De tal forma que tampoco deja espacio para la creatividad y la crítica constructiva, todas las decisiones conceptuales recaen sobre sus hombros, únicamente.

En resumen, pide demasiado a menudo lo imposible. Es una cualidad que condujo a Apple a la gloria pero que se puede convertir en un defecto según qué circunstancias o sociedades.

Un error de reclutamiento

A principios de los años ochenta, inmediatamente después de que Michael Scott, director general de Apple (1977-1981) abandonara la empresa y Mike Markkula asumiera su puesto durante dos años, por la insistencia de Jobs, Apple contrata a John Sculley. Steve Jobs lamentará este error toda la vida.

De hecho, es el mismo Sculley quien apartará a Jobs del Consejo de Administración de la compañía. Sin poder de decisión alguno, y decepcionado, Steve Jobs abandona Apple en 1985 para emprender una larga travesía por el desierto que va a resultar larga y tortuosa, pero a pesar de todo, beneficiosa.

La travesía por el desierto

Próxima etapa/parada: NeXT

Inmediatamente después de su «expulsión» de la sociedad de la cual el mismo Jobs había sido cofundador, se entregó en cuerpo y alma en su nuevo proyecto: la sociedad NeXT.

Jobs trajo consigo a varios miembros fieles de Apple para su nuevo proyecto. Has de comprender que Jobs es una personalidad fuerte, no hay duda, pero es un líder que sabe motivar a sus tropas.

Lo ha hecho tan bien que ciertas personas lo siguieron durante años en su aventura de NeXT. A pesar de las circunstancias adversar, Jobs aún se encuentra en la cima. Su fama es mundial.

Sin embargo, poco a poco, Jobs va de la cima al olvido, mientras que su principal competidor, Bill Gates está escalando sin parar. Microsoft domina el mercado gracias a su sistema de operativo.

NeXT es muy ambicioso. Al parecer Jobs pretende llegar a ser rival directo de Apple. Llegado este punto, Jobs comente errores en cascada. Pero el principal error es hacer una inversión colosal. De hecho, manda a construir una unidad de producción con la capacidad de Apple sin tener aún ni un solo cliente.

La verdad es que NeXT es prácticamente un fiasco al cabo de algunos años. Según los autores de la biografía, la ambición desmesurada (se salta pasos en la creación de esta empresa de tamaño desmesurado en relación con el número de clientes, el cual es cero al inicio) y la arrogancia de Steve Jobs llevan a la compañía hacia una catástrofe financiera, despidos y la renuncia de colaboradores que lo siguieron tras su salida de Apple.

El oasis en el desierto: Pixar

Pixar es al inicio, una sociedad que pertenece a George Lucas, el célebre director de cine, guionista y productor de Star Wars. En sus orígenes, la empresa se llamada Lucasfilm.

La dirección de Pixar a cargo de Ed Catmull y la creatividad de John Lasseter empujó a Jobs a comprar Pixar y a mantenerla a pesar de la falta de ingresos de esta sociedad durante años, hasta el lanzamiento de Toy Story, distribuida por Disney.

Por una parte, el éxito comercial de Toy Story es una bocanada de oxígeno para Pixar y para Jobs, de tal forma que le permite conservar la sociedad la cual se vuelve sumamente rentable.

Por otra parte, al observar Pixar, Jobs aprende muchísimo sobre la dirección de personal (de hecho, Ed Catmull, quien no le permite participar en las decisiones, resulta ser un excelente dirigente). Es una cualidad que le faltaba cruelmente a Jobs. Esta cualidad resultará ser para Jobs uno de los elementos clave para el éxito futuro de Pixar, pero también, para la reconquista de Apple a partir de 1997.

Jobs: de la cima al olvido

De la cima al olvido

Durante la entrevista de la cual te hablé al principio de este artículo, la que pone en escena a los dos «monstruos» de Silicon Valley, Jobs y Gates, Bill tiene la posición de fuerza de forma aplastante.

Así pues, la década de los noventa sitúa a Microsoft en una situación cercana al monopolio con Windows. Hoy en día, ¿quién no conoce el famoso sistema operativo.

Durante este tiempo, Apple sobrevive gracias a sus logros, Apple II y Macintosh, pero sus días están contados. Además, no olvidemos que es gracias a los productos que lanzó Jobs que Apple sobrevive durante doce años (tiempo que Jobs está fuera de la compañía).

Ni siquiera voy a mencionar a NeXT que no aparece en el panorama tecnológico a carácter mundial de la Silicon Valley.

Balance/Resumen

Antes de 1997:

· Microsoft y Bill Gates se encuentran en la cima.

· Apple sobrevive y terminará por despedir a Sculley y a los dos directores generales posteriores.

· Steve Jobs se encuentra con que NeXT no vende prácticamente nada y Pixar que despega en las taquillas y en bolsa.

En la víspera de 1997, Steve Jobs ya no es un chico de 20 años y además ha estado al frente de una gran compañía. Es ahora un hombre que ha mantenido su pasión y que, a decir verdad, tiene un carácter particular, pero también ha corregido dos aspectos fundamentales en la gestión de la empresa: la gestión del personal y la negociación.

Así pues, Steve Jobs ahora es capaz de delegar, ya no ejerce más la microgestión. Es un hombre nuevo que ahora puede hacer evolucionar Apple de la misma manera que él mismo evolucionó a lo largo de sus doce años de «exilio».

Solo hay que darle la oportunidad y será realidad.

Pero de esto hablaré más en el siguiente artículo.

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