Emprendedores y Felices

Descubrir juntos los secretos, errores y triunfos de emprendedores de éxito

Emprendedores y Felices

ENAMORARTE DE TU EMPRESA

Enamorarte de tu propia empresa es un error que te puede llevar a una situación de desespero.

Enamorado de su empresa

A menudo escuchamos lo contrario tanto en los programas de televisión como en los medios de comunicación, de hecho puede que esta afirmación se perciba como frialdad e indiferencia por mi parte, pero no soy así en absoluto, todo lo contrario.

Creo que a menudo se confunde la pasión por lo que haces con los medios para desarrollarla. Y realmente creo que una empresa es un instrumento al servicio de esta pasión.

Lo sé, lo sé, ahora es cuando me dices que crear una empresa es una responsabilidad muy grande y que hay que darlo todo: responsabilidad con las personas que trabajan para ti y sus familias, con los proveedores, con las entidades financieras y con todo aquel que te haya ayudado a montar tu empresa.

Por consiguiente, quien dice responsabilidad, dice corazón. Quien dice corazón, dice amor.

Sin embargo, lo que digo es que una empresa es una herramienta al servicio de tu pasión y no un juguete en manos de un niño.

Podemos sentir pasión por lo que hacemos y tenemos la obligación y la responsabilidad de mantener una cierta distancia en la dirección de nuestro proyecto. Cuando hemos creado una empresa, no podemos permitirnos dejarnos llevar constantemente por las emociones, debemos mantener la mirada fija hacia nuestro objetivo.

Esta opinión se basa en mi propia experiencia y en la de aquellos emprendedores con los que he tenido la oportunidad de hablar y a quienes he tenido el placer de escuchar. Es verdad que no he tenido ocasión de profundizar en este tema por lo que seré prudente y no hablaré como si fuera un experto.

Por consiguiente, esta opinión evolucionará gracias a las aportaciones de emprendedores con los que espero poder hablar próximamente y así conocer más de cerca sus vidas y sus puntos de vista al respecto.

Ahora te voy a exponer mis argumentos sobre por qué creo que enamorarte de tu empresa es un error.

El emprendedor enamorado de su empresa

El emprendedor enamorado es ciego

El emprendedor enamorado es ciego

«El amor es ciego porque deslumbra.»

Albert Brie

Si leemos los subtítulos de este artículo parece que estamos hablando del amor entre dos personas. Cierto, la analogía es tan tentadora que resulta difícil no emplearla.

Todo ello para decir que, como todo enamorado, a menudo nos volvemos ciegos. Esto también aplica para el mundo empresarial y produce dos efectos:

* Entre más le digan los familiares y amigos cercanos a un emprendedor que su negocio es un error, este último más se aferra a él. El gran inconveniente con los amigos y la familia es que a menudo ellos también se equivocan. Le dicen al emprendedor que comete un grave error cuando ellos mismos tampoco saben de lo que hablan, estamos de acuerdo. En todo caso, mientras la familia y amigos más le advierten al emprendedor, este último más se obstina.

* El enamorado pierde la distancia necesaria para tomar decisiones a largo plazo. Su campo de visión se ha estrechado.

¿Cuántas personas alrededor de nosotros, o nosotros mismos, no hemos caído en esta trampa?

El emprendedor enamorado está obsesionado

El enamorado es necio. Esto queda entre nosotros, por supuesto, nos lo podemos contar todo. Pero en ocasiones, es agotador.

Bueno, hablando en serio, y en defensa del enamorado frente al apasionado, diría que es normal e incluso necesario estar obsesionado con aquello que amamos. A final de cuentas, cuando tenemos una idea, nuestro cerebro entra en modo búsqueda continua de forma automática.

Sin embargo, creo que uno de los mayores inconvenientes de que el emprendedor se obsesiones es el riesgo de no escuchar los consejos de aquellos que realmente pueden aportar algo a su proyecto.

El emprendedor enamorado tiene una imagen idílica de su negocio

«No tengas miedo de la perfección, nunca la alcanzarás.»

Salvador Dalí

Recuerdo que cuando creé mi tienda de videojuegos y CD (hace mucho tiempo), imaginaba lo perfecta que sería mi vida. Sin jefe, mañanas tranquilas, clientes acudiendo a montones diariamente. En fin, la felicidad pura.

Me tomó un año darme cuenta de que la situación no era así en absoluto. La realidad y las facturas me pusieron al sitio de inmediato.

Fue entonces cuando llegué a la conclusión de que lo peor que puede hacer fue crearme una imagen perfecta de mi empresa.

No creo ser la única persona que se haya dejado llevar una vez pasado el entusiasmo inicial. Nada es perfecto, hay que hacerse a la idea cuanto antes.

El emprendedor enamorado olvida lo esencial

¿Por qué se emprende un negocio? ¿Cuál era el objetivo inicial?

Creo que he identificado un punto en común en todos los que emprenden un negocio: NO TRABAJAR PARA OTROS.

Dicho esto, desde el punto de vista de un futuro emprendedor, solo veo dos motivos:

1. Creo mi negocio para huir de lo que no me gusta, trabajar para otro, y ser libre y financieramente independiente.

2. Creo mi negocio porque es la única manera que conozco para seguir mi pasión.

En ambos casos, igual de loable el uno que el otro, creo que al enamorarte de tu negocio corres el riesgo de empecinarte en los detalles, lo que puede provocar que te desvíes del objetivo inicial en el largo plazo.

En este supuesto, corres el gran riesgo de dejar pasar oportunidades que pudiesen, o bien, liberarte e independizarte financieramente, o bien, adquirir un conocimientos más profundo de aquello que te interesa.

El empresario enamorado mira el corto plazo

O cómo «ver el cielo por un embudo»

No hace falta ser emprendedor o futuro emprendedor para entender lo que quiero decir. Si tu perspectiva de vida consiste únicamente en mirar cifras (ingresos y ventas) del mes que viene, corres el riesgo de cometer el mismo error que yo: montar un negocio de discos de música en el 2002 cuando internet empieza su auge en esos años y hace temblar a la industria discográfica.

En ese momento, solo veía una cosa: la felicidad de no tener un jefe y las ventas del próximo mes. La venta de CD empezaba a caer mientras que yo… como si nada.

Pedaleaba, pedaleaba, sin levantar la cabeza, sin ver la zanja que estaba a 100 metros, 90 metros, 80, 70…

Así pues, enamorarme de tu negocio significa exponerte a este gran error de gestión.

El emprendedor enamorado es muy emotivo

Cuando estaba preparando el lanzamiento de mi súper proyecto de tienda, una prima mía me hizo una pregunta muy sensata, ahora pienso que fue así pero en aquel momento encontré que se trataba de una pregunta muy tonta (me refiero a la pregunta, por supuesto):

–¿Realmente te ves trabajando detrás de un mostrador durante horas?

–Por supuesto. Es un súper proyecto y poco importa que pase algunas horas detrás de un mostrador para recibir clientes. Se trata de un pequeño detalle. «Y además, ¿tú qué sabes?», pensé.

Bueno, quizás no sean las palabras exactas, mi memoria no es capaz de recordar las palabras exactas de algo que ocurrió hace tanto tiempo. Sin embargo, es la idea y el sentimiento lo que reproduzco fielmente.

Mi proyecto era IN-TO-CA-BLE. Mi prima, sin embargo, tenía razón, ahora, un poco tarde, le agradezco su comentario.

Si no aceptas las críticas, sin lugar a dudas, meterás la pata.

Si no funciona, se acabó

«¿Por qué me dijiste que era de por vida, ahora que todo ha terminado?»

Es el verano del 2005. Tres años y medio más tarde, la aventura de la tienda de videojuegos y CD de música llega a su fin.

No podía continuar. Estaba cansado, endeudado y desmoralizado. Pero eso no fue lo peor. Lo realmente grave de todo es que mi espíritu de aventura empresarial quedó bastante tocado.

En ese momento estaba claro: NO QUERÍA OÍR HABLAR DE LAS EMPRESAS.

La culpa la tenían los otros y no yo: «Seguro que van a comprar los video juegos y discos a otro sitio» (en mi pueblo, era el único con este tipo de tienda, el más cercano se encontraba a 12 kilómetros. A fecha de hoy, sigue siendo así).

Con mi falta de perspectiva y de visión global, a largo plazo, se me cerraron las puertas a la idea de emprender.

Se acabó para siempre… en aquél entonces.

No creo ser la única persona que haya pasado por esto. Creo que miles de nuevos emprendedores se lanzan, fracasan, y luego no quieren saber nada más. Se acabó el amor, lo dejamos estar.

Bueno, ahora que te he explicado por qué enamorarse de su negocio es un error, te hablaré de pasión.

El emprendedor apasionado

«Aquel que es capaz de sentir pasión, puede inspirarla.»

Marcel Pagnol

El emprendedor apasionado ve a largo plazo

Antes de continuar, daré mi propia definición de emprendedor apasionado, para que se entienda bien a lo que me refiero.

Para mí, el emprendedor apasionado es aquel que tiene una pasión que es el motor de su vida, y ello va a condicionar sus decisiones.

Por ejemplo, el amante de la montaña tendrá varias posibles opciones a lo largo de su vida para desarrollar su pasión y compartirla: crear o formar parte de una asociación, ser fotógrafo especializado, crear una sociedad que venda artículos de montaña, etc. Elegirá una opción u otra en función de las circunstancias de la vida, elegirá la opción que mejor se adapte a sus preferencias personales.

La vida de las empresas es bastante corta, solo unos pocos años de existencia. No voy a entrar en detalle sobre el por qué de los fracasos. No es el propósito de este artículo.

Lo que interesa ver ahora es por qué creo que el emprendedor apasionado tiene más posibilidades de éxito que el emprendedor enamorado.

Ojo, insisto, todo lo que digo solo es el fruto de una reflexión basada en lo que he ido escuchando a derecha e izquierda.

El emprendedor apasionado tiene una visión a largo plazo

«El hombre que no piensa a largo plazo experimentará desazones a corto plazo.»

Proverbio chino.

Para el emprendedor con visión a largo plazo, su empresa es tan solo el vehículo o la herramienta, como prefieras llamarlo. Su objetivo último no es el de crear una empresa sino el de seguir lo que más le apasiona.

Así como el agua siempre encuentra su curso, la pasión del emprendedor va a empujarlo a buscar nuevas opciones para el éxito.

Este emprendedor siempre mantendrá la vista puesta en su pasión a largo plazo por lo que es capaz de cambiar sus opciones.

El emprendedor apasionado mantiene los ojos abiertos a otras alternativas

«No te detengas en lo que pasó, poco importa que haya salido mal. Encuentra otra cosa que hacer. Encuentra algo que hacer para ayudar a los demás.»

Ruth Handler

Quien dice visión a largo plazo, dice mente abierta a las nuevas oportunidades de negocio.

Para el apasionado, ninguna puerta permanece cerrada por mucho tiempo.

La historia de Ruth y Elliot Handler y la sociedad Mattel es un buen ejemplo. ¿Sabías que Mattel empezó creando de fotos y muebles para la casa?

Sin embargo, fueron los juguetes para niños lo que les trajo fortuna. Su pasión no eran los juguetes en sí, sino la creación de diseños (para Elliot) y la dirección de la empresa (para Ruth). Su capacidad de identificar claramente lo que querían hacer por encima de todo es lo que les permitió evolucionar y tener éxito.

El emprendedor apasionado mantiene la sangre fría

«Mantener la sangre fría y la alegría en las situaciones más peligrosas es la mejor forma de superarlas.»

Joseph Marmette

Quizás me aventure al decirlo, pero si sabes identificar claramente tus objetivos en la vida y tus pasiones, el miedo al fracaso disminuye. Por lo que, si tienes menos miedo al fracaso quiere decir que tienes mayor capacidad de mantener la sangre fría. Eres coherente en la vida. Cuando entré en las vidas de Oprah Winfrey , Arianna Huffington , Coco Chanel , Debbi Fields , Ruth Handler , Estee Lauder y Madam CJWalker , pude ver cuán consistentes eran en su proyecto.

No quiero decir que todo haya sido color de rosa a lo largo de sus carreras, si lees mis artículos, verás que no ha sido así. Pero todas siguieron un largo hilo conductor.

El emprendedor apasionado observa los errores como una etapa más

«Serás herido muchas veces en tu vida. Cometerás errores. Algunas personas los llamarán fracasos, pero he aprendido que el fracaso es en realidad la manera que tiene Dios para decir: “Disculpe, va en la dirección equivocada”. Solo es una experiencia, solo una experiencia.»

Oprah Winfrey

Para el empresario apasionado, los fracasos son más fáciles de relativizar mientras que para el enamorado de su empresa, el fracaso desestabiliza su mundo. El emprendedor apasionado mantiene en mente el origen y el objetivo de la creación de su empresa.

Por lo tanto, el error no es más que la consecuencia lógica de la decisión de emprender, es un paso necesario para alcanzar el éxito. Todos los grandes emprendedores han cometido errores.

Cuando me di cuenta de que no podía vivir de mi tienda, sencillamente paré. Sin embargo, con lo que he aprendido estos últimos meses, entiendo que mi error no fue el negocio que creé en sí, sino mi actitud ante el fracaso.

Ahora, puedo decir que el negocio que creé tenía varios errores, pero hubiese podido reencauzarlo pensando en un concepto diferente o bien, emprendiendo otro proyecto.

Si tu negocio no funciona…

«Si el plan A no funciona, todavía te quedan 25 letras del alfabeto.»

Ulrich Kévick Tossa

El empresario apasionado intentará aprender de sus errores y no fustigarse por ello. Entonces, si debe cerrar su negocio, recibirá el golpe. No es fácil, es cierto, pero su motor de búsqueda (el cerebro) se pondrá en marcha de inmediato.

Primero, veamos los errores cometidos, ¿qué es lo que no funcionó?, ¿por qué mis productos no han convencido a mis clientes?

Luego, al contrario, ¿qué funcionó?, ¿qué ha gustado?

En resumen, hacer un balance honesto y constructivo es una herramienta valiosa que el emprendedor apasionado utiliza con frecuencia. No podemos prescindir de ello.

No te enamores de tu empresa

Creo que enamorarte de su empresa es sinónimo de centrarte exclusivamente en una herramienta de trabajo. Es como si un plomero focalizara toda su energía en su desatascador de tuberías en lugar de intentar fidelizar a los clientes, por ejemplo.

Ahora sabes a dónde quiero llegar.

Un resumen de mis pensamientos sería el siguiente:

Si tuviera que resumir mi pensamiento, sería como sigue: para el empresario enamorado, su empresa es un fin en sí mismo, mientras que para el empresario apasionado es una herramienta, ciertamente maravillosa, pero simplemente una herramienta.

Todo esto es solo una reflexión basada en mi experiencia como antiguo pequeño empresario y en la de otros emprendedores.

Sin embargo, me encantaría conocer tu punto de vista, compartir e intercambiar opiniones. Porque una cosa es cierta para mí, no escribo para estar en lo correcto sino para aprender y evolucionar.

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